Es como cuando te encuentras con alguien que realmente te fascinó . Y aunque no te acordabas ni remotamente de esa atracción, al producirse el cruce, entiendes otra vez porque te gustaba tanto.
Frente a mí el Parque Araucano y empinada en el piso 20 de una Compañía de Seguros me volví a encontrar con ella. Desde la universidad, que no me la topaba. Aunque cada cierto happy hour nos acordamos con mis amigas y siempre terminamos concluyendo que a todas nos encanta.
A los 16 quise ser ella. Y sólo diez años después, me di cuenta que había hecho el ridículo.
Y cuando esta semana, comencé a visitarla otra vez, otra vez me volvió a cautivar.
Hace 1460 días, entré a una discoteque bonaerense de la mano del que hoy pretende que convivamos con una pareja de ranas en la pieza. Comimos una carne deliciosa y tomamos un vino menor, que a esas alturas daba lo mismo. Comenzaron a sacarse las mesas y una guitarra frenética invadió el lugar. Era ella. Fabiana Cantilo. La misma que a los 8 años recibió una guitarra y que nunca más la soltó. La misma que ganó una beca en Pensylvania. La misma que trata de usted a todo el mundo. La misma que casi se desmaya cuando descubrió que Fito le había escrito a ella “Fue Amor”.La misma que tiene un lunar en la mejilla . La misma que me impide contestar el llamado que este exacto minuto me está haciendo mi jefe. Y ahí estaba yo. Una viñamarina, sin acceso al cable, fanática de la Dato Aviso, abrazada al cuñado de mi hermano haciéndome la misma pregunta que me hago ahora ¿Por qué me gustas tanto Fabiana?
Friday, March 02, 2007
Tuesday, February 20, 2007
Santiago

Santiago cumple mañana once meses. Hace más de 1 año que no escribo aquí.
Y él que ya tiene ocho dientes, ganas de caminar y programas de TV favoritos, duerme en su pieza con ese inexplicable olor a transpiración de hijo que tanto me gusta.
La primera vez que lo vi, medía 5 milímetros. Hoy le faltan sólo 30 centímetros para llegar al metro.
La primera vez que lo escuché, su corazón latía tan rápido que me asusté. Hoy su corazón se acelera cuando ve a su papá y a la mamadera.
El primer hijo tiene un trono inabdicable. Las horas de contemplación son únicas. Dos adultos enamorados entre sí y enamorados de ese primero, son un trío que no se vuelve a repetir.
Con esto no quiero decir que a los que están por venir, los voy a querer menos. Pero Santiago es igual que nuestra capital, un hito fundacional.
Wednesday, January 18, 2006
Soy una ladrona asaltada
Ayer entraron a robar a mi pieza.
Sólo a la mía.
No se llevaron ni el rolex de mi abuelo, ni el notebook de mi vecino
El delincuente tomó mis calcetines verdes
y dejó una nota
"Tengo frío, aunque afuera hayan 32 grados de calor"
Eran los calcetines verdes de gimnasia de la Marilyn Monroe
Aquellos que yo me robé en su museo
Sólo a la mía.
No se llevaron ni el rolex de mi abuelo, ni el notebook de mi vecino
El delincuente tomó mis calcetines verdes
y dejó una nota
"Tengo frío, aunque afuera hayan 32 grados de calor"
Eran los calcetines verdes de gimnasia de la Marilyn Monroe
Aquellos que yo me robé en su museo
Tuesday, January 17, 2006
Te prometo
Enero es un mes raro para mí.
O estoy cesante y me caso con otro cesante
O descubro que es el primer invierno de mi vida disfrazado de verano.
Estoy a punto de cumplir 27 años. A punto de ser mamá. A punto de tener un marido veterinario.
Nunca me han gustado los animales. Y vivo con siete ranas que han transformado mi cocina en un motel, una culebra que se pierde por el barrio y cientos de moscos que alimentan a los amantes culinarios.
Y hoy estoy a punto de darme cuenta que es verano. Pero mi vida sigue la rutina de los días fríos de julio. Con menos ropa y más color en mi cara. Las pecas se han tomado mis mejillas y Santiago crece. La ciudad y mi hijo.
No voy a tener vacaciones. Y he pensado más que cuando las tenía. No entiendo por qué los periodistas de los noticiarios siguen gastando plata en ir a grabar mujeres a Reñaca si podrían hacer la misma nota usando imágenes de archivos. Y hoy me comprometo ante ti. A que durante este verano voy a escribir todos lo días. Aunque me cueste. Pero lo voy a cumplir. Porque te lo prometí.
O estoy cesante y me caso con otro cesante
O descubro que es el primer invierno de mi vida disfrazado de verano.
Estoy a punto de cumplir 27 años. A punto de ser mamá. A punto de tener un marido veterinario.
Nunca me han gustado los animales. Y vivo con siete ranas que han transformado mi cocina en un motel, una culebra que se pierde por el barrio y cientos de moscos que alimentan a los amantes culinarios.
Y hoy estoy a punto de darme cuenta que es verano. Pero mi vida sigue la rutina de los días fríos de julio. Con menos ropa y más color en mi cara. Las pecas se han tomado mis mejillas y Santiago crece. La ciudad y mi hijo.
No voy a tener vacaciones. Y he pensado más que cuando las tenía. No entiendo por qué los periodistas de los noticiarios siguen gastando plata en ir a grabar mujeres a Reñaca si podrían hacer la misma nota usando imágenes de archivos. Y hoy me comprometo ante ti. A que durante este verano voy a escribir todos lo días. Aunque me cueste. Pero lo voy a cumplir. Porque te lo prometí.
Wednesday, December 21, 2005
Desmontar la panza
Me encanta estar esperando guagua.
Pero, ayer me habrìa desmotando la panza
Hacía un calor espantoso.
Y una pata me deformò el ombligo
Pero, ayer me habrìa desmotando la panza
Hacía un calor espantoso.
Y una pata me deformò el ombligo
Saturday, November 19, 2005
Aburrida
Una virtud que debería trabajar es la constancia. Hablo rápido porque me aburre la gente que lo hace lento. Así como me aburre todo en la vida. Jamás uso el mismo pijama dos días seguidos y me carga dormir en el mismo lado de la cama.
Por lo tanto, tengo una angustia bastante grande que he conversado muchísimas veces con el hombre que forrará los cuadernos de mi hijo Santiago.
¿Me aburriré siempre? ¿Encontraré un trabajo, un hobby o una letra que se mantenga a través de los años satisfaciendo mi indómita curiosidad?
Aburrirse viene de aborrecer. Una palabra bastante fuerte. Y me preocupa aborrecerlo todo. Me gustaría ser actriz, profesora de historia o detective.
Hace cuatro años que investigo el mimo tema. Los animales. Que ni siquiera me gustan. Solo mis perros Benito y Baranda y algunas de las ranas que pululan por mi cocina blanca. Cuatro años es mucho.
Hoy día salió un reportaje en la Paula de la Cecilia Magni. Una frentista del barrio alto de la cual hice una investigación con mis compañeros. Me dio pena leerlo. Ver la firma de otra periodista en ese reportaje. Es una sensación tan tonta. Es como cuando terminas con alguien y sabes que ya está con otra persona. Te imaginas a la nueva sentada en el sillón que tu tapizaste cuchareando el helado de menta que tu le enseñaste a degustar al dueño del departamento. El sillón y la menta son tuyos. Pero finalmente es una tontera. A la Cecilia Magni no la inventé yo.
Me aburrí.
Por lo tanto, tengo una angustia bastante grande que he conversado muchísimas veces con el hombre que forrará los cuadernos de mi hijo Santiago.
¿Me aburriré siempre? ¿Encontraré un trabajo, un hobby o una letra que se mantenga a través de los años satisfaciendo mi indómita curiosidad?
Aburrirse viene de aborrecer. Una palabra bastante fuerte. Y me preocupa aborrecerlo todo. Me gustaría ser actriz, profesora de historia o detective.
Hace cuatro años que investigo el mimo tema. Los animales. Que ni siquiera me gustan. Solo mis perros Benito y Baranda y algunas de las ranas que pululan por mi cocina blanca. Cuatro años es mucho.
Hoy día salió un reportaje en la Paula de la Cecilia Magni. Una frentista del barrio alto de la cual hice una investigación con mis compañeros. Me dio pena leerlo. Ver la firma de otra periodista en ese reportaje. Es una sensación tan tonta. Es como cuando terminas con alguien y sabes que ya está con otra persona. Te imaginas a la nueva sentada en el sillón que tu tapizaste cuchareando el helado de menta que tu le enseñaste a degustar al dueño del departamento. El sillón y la menta son tuyos. Pero finalmente es una tontera. A la Cecilia Magni no la inventé yo.
Me aburrí.
Tuesday, October 18, 2005
El muerto está visible
Estoy sentada en el último banco. Las flores son horribles.
¿Cuantas emociones de sufrimiento y alegría extrema estarán adheridas a estas paredes?
Se escucha la melodía de un rosario aletargado, mezclado con el sorbeteo de mocos de las viejas del sur.
El muerto está visible.
Se levantó igual que todos los días. Se comió su clásico pan con dulce de leche marca jumbo.
Y ya no está. No puede entenderlo. Sus manos son incapaces de tocar la guitarra con la que siempre animaba las fiestas.
Ella me mira. Con tristeza. Busca mi complicidad.
Pero me averguenzo y sigo sentada inmóvil en el último banco.
Sus hijos me observan con desprecio. Sobre todo la mayor. La que fue compañera mía de universidad. La misma que me pedía los cuadernos y me prestaba poleras para las fiestas.
La entiendo. Fue muy duro para ella. Aceptar algo así.
Y sigo sentada inmóvil en el último banco. Las flores ya están mustias.
¿Cuantas emociones de sufrimiento y alegría extrema estarán adheridas a estas paredes?
Se escucha la melodía de un rosario aletargado, mezclado con el sorbeteo de mocos de las viejas del sur.
El muerto está visible.
Se levantó igual que todos los días. Se comió su clásico pan con dulce de leche marca jumbo.
Y ya no está. No puede entenderlo. Sus manos son incapaces de tocar la guitarra con la que siempre animaba las fiestas.
Ella me mira. Con tristeza. Busca mi complicidad.
Pero me averguenzo y sigo sentada inmóvil en el último banco.
Sus hijos me observan con desprecio. Sobre todo la mayor. La que fue compañera mía de universidad. La misma que me pedía los cuadernos y me prestaba poleras para las fiestas.
La entiendo. Fue muy duro para ella. Aceptar algo así.
Y sigo sentada inmóvil en el último banco. Las flores ya están mustias.
Monday, October 03, 2005
Asco del apio
A veces saber es terrible. Conocer las bajezas de los otros.
Ser testigos de sus demonios. Asombrarse con su falta de escrúpulos.
Sumergirse en la vida terrible y en esas pesadillas tan sórdidas de las que son protagonistas tu amigos.
Viste ese asesinato. Y ¿que haras? ¿cerrar la boca?
Escuchaste esos besos culposos de tu hermana con otro ¿no da asco sentarse con tu cuñado a comer apios?
Ser testigos de sus demonios. Asombrarse con su falta de escrúpulos.
Sumergirse en la vida terrible y en esas pesadillas tan sórdidas de las que son protagonistas tu amigos.
Viste ese asesinato. Y ¿que haras? ¿cerrar la boca?
Escuchaste esos besos culposos de tu hermana con otro ¿no da asco sentarse con tu cuñado a comer apios?
Thursday, August 11, 2005
Parece liviano, pero no lo es
No quiero escribir sobre el amor, ni sobre la tristeza y menos sobre las elecciones.
Quiero saber que fue de Arturo Frei Bolivar y si la hija de Cecilia Magni, la frentista líder en el atentado Pinochet, odia a su mamá por haberla dejado a los dos años para dedicarse a la lucha armada.
Quiero escribir sobre los ahijados de los ex presidentes y saber si les mandan regalos para sus cumpleaños o los invitan a comer a sus casas.
Las sectas satánicas no están dentro de mi lista. Antes descubriré los secretos de los masones y cómo una mujer de La Ligua, se da cuenta que quiere vivir sesenta años en el mismo lugar para ser monja de claustro.
¿Por qué los masones siguen siendo machistas? ¿Será Tolerancia Cero una logia disfrazada?
Me podría tomar un café ( no en realidad lo tengo prohibido) con un sicólogo para que conversemos sobre la importancia que le damos las mujeres al cuerpo ¿se la damos nosotros o son ellos? Ser gorda nos hace sufrir demasiado. Parece liviano, pero no lo es. En realidad es literalmente pesado.
¿Los chinos encontrarán lindos sus restaurantes que son objetivamente horribles?
Quiero saber que fue de Arturo Frei Bolivar y si la hija de Cecilia Magni, la frentista líder en el atentado Pinochet, odia a su mamá por haberla dejado a los dos años para dedicarse a la lucha armada.
Quiero escribir sobre los ahijados de los ex presidentes y saber si les mandan regalos para sus cumpleaños o los invitan a comer a sus casas.
Las sectas satánicas no están dentro de mi lista. Antes descubriré los secretos de los masones y cómo una mujer de La Ligua, se da cuenta que quiere vivir sesenta años en el mismo lugar para ser monja de claustro.
¿Por qué los masones siguen siendo machistas? ¿Será Tolerancia Cero una logia disfrazada?
Me podría tomar un café ( no en realidad lo tengo prohibido) con un sicólogo para que conversemos sobre la importancia que le damos las mujeres al cuerpo ¿se la damos nosotros o son ellos? Ser gorda nos hace sufrir demasiado. Parece liviano, pero no lo es. En realidad es literalmente pesado.
¿Los chinos encontrarán lindos sus restaurantes que son objetivamente horribles?
Tuesday, August 09, 2005
¿A quien retará por los garabatos?
Leía en un sofá algo cochino que hay en mi casa, a un teológo que no recuerdo.
Dedicaba gran parte de sus letras a descifrar los misterios sobre la vida después de la muerte.
Según este hombre, que da cuenta de mi sorpresiva amnesia, el cielo será un lugar en donde todos los placeres terrestres estarán en su versión high definition.
Imagina el helado más rico que has saboreado. Ese será marca Panda, en comparación con el que te regalen post mortem.
Recuerda ahora el mejor beso que hayas dado. Que pena por tu amante. Te burlarás con Moisés de tanta inexperiencia.
Cuando estés muerto y salgas a caminar por las noches; la ranita de Darwin que sólo has escuchado y nunca has visto, aparecerá como los caracoles después de la lluvia. Y te acordarás , sin nostalgia, (porque allá no existe ese sentimiento) de las veces que te caíste tratando de encontrarla.
Me preocupa el hecho de los viudos vueltos a casar después de muertos. Allá arriba ( o talvez abajo o en diagonal) ¿con quien estará casada mi suegra?
Sus dos maridos se encontrará ahí. ¿Con quien se acostará en las noches? ¿A quien retará por los garabatos?
Dedicaba gran parte de sus letras a descifrar los misterios sobre la vida después de la muerte.
Según este hombre, que da cuenta de mi sorpresiva amnesia, el cielo será un lugar en donde todos los placeres terrestres estarán en su versión high definition.
Imagina el helado más rico que has saboreado. Ese será marca Panda, en comparación con el que te regalen post mortem.
Recuerda ahora el mejor beso que hayas dado. Que pena por tu amante. Te burlarás con Moisés de tanta inexperiencia.
Cuando estés muerto y salgas a caminar por las noches; la ranita de Darwin que sólo has escuchado y nunca has visto, aparecerá como los caracoles después de la lluvia. Y te acordarás , sin nostalgia, (porque allá no existe ese sentimiento) de las veces que te caíste tratando de encontrarla.
Me preocupa el hecho de los viudos vueltos a casar después de muertos. Allá arriba ( o talvez abajo o en diagonal) ¿con quien estará casada mi suegra?
Sus dos maridos se encontrará ahí. ¿Con quien se acostará en las noches? ¿A quien retará por los garabatos?
Monday, August 08, 2005
Somos todas sicópatas
Continúo en la saga del amor.
Se ríen las más de 1654 personas que conozco cuando cuento que me inventé un admirador secreto para sacarle celos a mi marido (en la época de conquista.)
Las carcajadas van en aumento cuando lanzo en la mitad de la velada, la confesión de que casi me mandé flores con una sugerente tarjetita.
Se indignan o reniegan algunos, cuando afirmo con total vehemencia que toda mujer, si tuviera la posibilidad, le leería el mail a su hombre.
De eso se trata. De sacar todo asomo de derrota de esta larga carretera. Usar las técnicas del cine más malo del mundo. Porque al ser tan malo, nadie piensa que se utilizan en la realidad. O ¿creerías que alguien le echó un somnífero a su rival?
Somos todas sicópatas. Leonas perseguidas. Convencidas de que esa curvilínea vendedora de productos Avon, trata de quitarnos al potencial abuelo de nuestros nietos.
Y me encanta la pasión, la desconfianza del amor. Esa postura “super evolucionada” de “ándate de viaje con tu mejor amiga, yo confío demasiado” o “somos una pareja madura que respeta profundamente los espacios de cada uno” me parece barata, descuidada y cliché.
No se trata de ser ahogante. Sólo de saber que todas, hasta la Amparo Noguera con ese aire de "amenme todos a la vez", somos candidatas a la camisa de fuerza.
Se ríen las más de 1654 personas que conozco cuando cuento que me inventé un admirador secreto para sacarle celos a mi marido (en la época de conquista.)
Las carcajadas van en aumento cuando lanzo en la mitad de la velada, la confesión de que casi me mandé flores con una sugerente tarjetita.
Se indignan o reniegan algunos, cuando afirmo con total vehemencia que toda mujer, si tuviera la posibilidad, le leería el mail a su hombre.
De eso se trata. De sacar todo asomo de derrota de esta larga carretera. Usar las técnicas del cine más malo del mundo. Porque al ser tan malo, nadie piensa que se utilizan en la realidad. O ¿creerías que alguien le echó un somnífero a su rival?
Somos todas sicópatas. Leonas perseguidas. Convencidas de que esa curvilínea vendedora de productos Avon, trata de quitarnos al potencial abuelo de nuestros nietos.
Y me encanta la pasión, la desconfianza del amor. Esa postura “super evolucionada” de “ándate de viaje con tu mejor amiga, yo confío demasiado” o “somos una pareja madura que respeta profundamente los espacios de cada uno” me parece barata, descuidada y cliché.
No se trata de ser ahogante. Sólo de saber que todas, hasta la Amparo Noguera con ese aire de "amenme todos a la vez", somos candidatas a la camisa de fuerza.
Thursday, August 04, 2005
Las mujeres sufren por sus arritmias sexuales
Me ha tocado ver últimamente a muchas mujeres sufrir por amor. Y te lo advierto, lo que viene aquí te puede parecer conservador. Pero creo fehacientemente que estoy en lo correcto.
Una compañera de trabajo se va con un hombre que conoce hace un mes a pasar un fin de semana. No conocen a las respectivas familias, ni a los amigos. Poco han hablado de sus dolores y algo más de sus sueños.
Ella llega con pijama nuevo y perfume a una cabaña en la playa. Está nerviosa y además tiene una enfermedad venérea que le acaban de descubrir. No es Sida. Es papiloma, un virus mucho más frecuente y de la que casi no se sabe nada.
Después de un vino común y quesos, la película se rueda como siempre. Muchos besos, mucha pasión, mucho sexo. No hay “ te quieros”… es más nunca se han dicho es frase y el sólo hecho de mencionarla la espanta, “Es muy luego todavía, llevamos tan poco, ¡como le voy a decir te quiero!”. Me cuenta en una cafetería de Independencia.
Después de tres semanas y un weekend teñido de intimidad, él se da cuenta que no era tanto su interés y que está algo aburrido. Terminan. Y ella llora en los pasillos como la viuda más viuda que pudieses imaginar.
Y pienso. Siempre es pronto para conocer a la mamá, siempre es luego para decir “quiero estar contigo” o “ella es mi polola”. Pero no lo es para compartir la que tal vez es la esfera más íntima y privada que tiene el ser humano: la sexualidad. Esa unión que no alcanzamos con nuestros amigos, ni padres ni siquiera con nuestros hijos. Sé que suena a charla escolar de educación sexual, pero es demasiado potente. Revelarnos con todo, sacar lo más animal y lo más cándido que llevamos a la vez y juntar dos cuerpos, es el espacio de mayor poesía del que he sido testigo.
Y así elaboro mi teoría. Las mujeres sufren por sus arritmias sexuales. Porque sus ritmos son diferentes, ordenados y lentos. Porque le da miedo decir que no, mostrarse conservadoras o decir que es muy luego. Porque esa taquicardia propia de la pasión les da ansiedad y cuando el pulso baja, se angustian. Porque les aterroriza que el otro las abandone por no ser tan liberales o lo suficientemente parecidas a Carrie en “Sex and the city” ,cuando en realidad se identifican mucho más con dolores y sueños de nuestra querida Gertrudis.
Una compañera de trabajo se va con un hombre que conoce hace un mes a pasar un fin de semana. No conocen a las respectivas familias, ni a los amigos. Poco han hablado de sus dolores y algo más de sus sueños.
Ella llega con pijama nuevo y perfume a una cabaña en la playa. Está nerviosa y además tiene una enfermedad venérea que le acaban de descubrir. No es Sida. Es papiloma, un virus mucho más frecuente y de la que casi no se sabe nada.
Después de un vino común y quesos, la película se rueda como siempre. Muchos besos, mucha pasión, mucho sexo. No hay “ te quieros”… es más nunca se han dicho es frase y el sólo hecho de mencionarla la espanta, “Es muy luego todavía, llevamos tan poco, ¡como le voy a decir te quiero!”. Me cuenta en una cafetería de Independencia.
Después de tres semanas y un weekend teñido de intimidad, él se da cuenta que no era tanto su interés y que está algo aburrido. Terminan. Y ella llora en los pasillos como la viuda más viuda que pudieses imaginar.
Y pienso. Siempre es pronto para conocer a la mamá, siempre es luego para decir “quiero estar contigo” o “ella es mi polola”. Pero no lo es para compartir la que tal vez es la esfera más íntima y privada que tiene el ser humano: la sexualidad. Esa unión que no alcanzamos con nuestros amigos, ni padres ni siquiera con nuestros hijos. Sé que suena a charla escolar de educación sexual, pero es demasiado potente. Revelarnos con todo, sacar lo más animal y lo más cándido que llevamos a la vez y juntar dos cuerpos, es el espacio de mayor poesía del que he sido testigo.
Y así elaboro mi teoría. Las mujeres sufren por sus arritmias sexuales. Porque sus ritmos son diferentes, ordenados y lentos. Porque le da miedo decir que no, mostrarse conservadoras o decir que es muy luego. Porque esa taquicardia propia de la pasión les da ansiedad y cuando el pulso baja, se angustian. Porque les aterroriza que el otro las abandone por no ser tan liberales o lo suficientemente parecidas a Carrie en “Sex and the city” ,cuando en realidad se identifican mucho más con dolores y sueños de nuestra querida Gertrudis.
Tuesday, August 02, 2005
Una ceja en mi útero
Hay una industria dentro de mi cuerpo.
Trabajan mientras duermo y nadie les paga las horas extras.
Son cerca de mil obreros que pertenecen al sindicato más antiguo del mundo.
Cuando van a huelga, las mujeres como yo terminan llorando en las clínicas.
Y aunque sean ellos los esforzados, termino extrañamente agotada.
Hoy están empeñados en dejar listos un par de ojos color miel y afinar las terminaciones de un dedo chico del pie.
Siempre cumplen con los plazos. No fallan para los partidos de futbol ni después del carrete.
Pronto habrá un ceja en mi útero. Y eso me hace feliz .
Trabajan mientras duermo y nadie les paga las horas extras.
Son cerca de mil obreros que pertenecen al sindicato más antiguo del mundo.
Cuando van a huelga, las mujeres como yo terminan llorando en las clínicas.
Y aunque sean ellos los esforzados, termino extrañamente agotada.
Hoy están empeñados en dejar listos un par de ojos color miel y afinar las terminaciones de un dedo chico del pie.
Siempre cumplen con los plazos. No fallan para los partidos de futbol ni después del carrete.
Pronto habrá un ceja en mi útero. Y eso me hace feliz .
Thursday, July 14, 2005
La profesora de piano
Mis dedos giran por el borde de una copa de vino tinto
Estamos sentados los cuatro como lo hemos hecho los últimos 25 años
Dyango, la crota, el rubio y yo
"Cumpleaños feliz" se ha cantado alrededor de quince veces
Nos acompaña una pianista de la tercera edad que se lleva aplausos desanimados
Nadie la escucha y los borrachos se quedan dormidos
Nos deprimimos poco a poco como en una fila de dominó
La pianista toca como los dioses( aunque los dioses son los maestros de la guitarra)
Cierra los ojos y sus manos están poseídas. Linda Blair es un caso simple a su lado.
El talento encerrado en la precaria tarima de un restaurant.
Estamos sentados los cuatro como lo hemos hecho los últimos 25 años
Dyango, la crota, el rubio y yo
"Cumpleaños feliz" se ha cantado alrededor de quince veces
Nos acompaña una pianista de la tercera edad que se lleva aplausos desanimados
Nadie la escucha y los borrachos se quedan dormidos
Nos deprimimos poco a poco como en una fila de dominó
La pianista toca como los dioses( aunque los dioses son los maestros de la guitarra)
Cierra los ojos y sus manos están poseídas. Linda Blair es un caso simple a su lado.
El talento encerrado en la precaria tarima de un restaurant.
Monday, July 11, 2005
Asesinatos Elegantes
Todos los años acostumbro matar a alguien.
Es parte de mis obligaciones. Pago los impuestos, me hago el papanicolau y asesino a la primera persona que veo cuando me bajo del metro Baquedano. La fecha va variando obviamente. De lo contrario estaría escribiendo este post desde la cárcel. O talvez no lo escribiría, talvez me haría famosa mirando fijamente a Carlos Pinto.
Y no… estoy aquí. Disfrutando de un rico té, mientras me asusto porque mi amigo entomólogo me dice que los bichos son fundamentales a la hora de pillar a un criminal.
Puede sonar asqueroso. Pero cuando un niño tiene ladillas en la ceja, es una gran prueba de que ha sido abusado sexualmente. Increíble ¿no?
A los abusadores hay que pudrirlos tras las rejas. Ese es un delito realmente malévolo que no se puede comparar con un asesinato elegante ( como lo son los míos). Matar a la abuelita que baja por las escaleras, es acelerar un proceso que de una u otra manera va a suceder. Todos vamos a morir irremediablemente. Pero no todos seremos abusados por un taxista con raros insectos.
A veces me da cargo de conciencia. Como la vez que le tocó a un hombre que esperaba el vagón con un ramo de flores para el día de los enamorados. Asumo que cierta tristeza me acompaño durante toda esa semana calurosa de febrero.
Pero después se me pasó … cuando leí en “La Cuarta” que el ramo de claveles eran para su amante desde hace 15 años.
Es parte de mis obligaciones. Pago los impuestos, me hago el papanicolau y asesino a la primera persona que veo cuando me bajo del metro Baquedano. La fecha va variando obviamente. De lo contrario estaría escribiendo este post desde la cárcel. O talvez no lo escribiría, talvez me haría famosa mirando fijamente a Carlos Pinto.
Y no… estoy aquí. Disfrutando de un rico té, mientras me asusto porque mi amigo entomólogo me dice que los bichos son fundamentales a la hora de pillar a un criminal.
Puede sonar asqueroso. Pero cuando un niño tiene ladillas en la ceja, es una gran prueba de que ha sido abusado sexualmente. Increíble ¿no?
A los abusadores hay que pudrirlos tras las rejas. Ese es un delito realmente malévolo que no se puede comparar con un asesinato elegante ( como lo son los míos). Matar a la abuelita que baja por las escaleras, es acelerar un proceso que de una u otra manera va a suceder. Todos vamos a morir irremediablemente. Pero no todos seremos abusados por un taxista con raros insectos.
A veces me da cargo de conciencia. Como la vez que le tocó a un hombre que esperaba el vagón con un ramo de flores para el día de los enamorados. Asumo que cierta tristeza me acompaño durante toda esa semana calurosa de febrero.
Pero después se me pasó … cuando leí en “La Cuarta” que el ramo de claveles eran para su amante desde hace 15 años.
Friday, July 08, 2005
Seré tajante
La falta de inspiración o talvez de acontecimientos dignos, de una narración decente me han llevado a tomar una actituda asquerosamente populista.
No quiero hablar de Inglaterra ( Javier que impresionante el destino ...)
No quiero escribir del caso Chispas
Y menos hacer alusiones a la la locura de Marisela Santibañez
Quiero pensar en el momento más feliz de mi vida. En ese instante que sentí que los créditos del director y los productores pasaban por mi cuerpo.
Ese fragmento de ficción que en verdad fue realidad ... existió.
Fue arriba de un auto. Mirando a los ojos cuando me llevaban un pisco sour malísimo al asiento de atrás.
Ahí es donde quiero estar.
Y... ¿El populismo? Pues bien ,aquí va ... comparte conmigo el instante más pleno de tu larga o corta existencia . Sólo se acepta uno. En eso seré tajante.
No quiero hablar de Inglaterra ( Javier que impresionante el destino ...)
No quiero escribir del caso Chispas
Y menos hacer alusiones a la la locura de Marisela Santibañez
Quiero pensar en el momento más feliz de mi vida. En ese instante que sentí que los créditos del director y los productores pasaban por mi cuerpo.
Ese fragmento de ficción que en verdad fue realidad ... existió.
Fue arriba de un auto. Mirando a los ojos cuando me llevaban un pisco sour malísimo al asiento de atrás.
Ahí es donde quiero estar.
Y... ¿El populismo? Pues bien ,aquí va ... comparte conmigo el instante más pleno de tu larga o corta existencia . Sólo se acepta uno. En eso seré tajante.
Wednesday, July 06, 2005
Un zancudo celebra en mi brazo
Estoy acostada con mis pantuflas nuevas.
Son de alpaca .
Adicta a ellas.
Estoy con la pupila fija ,en la cara de una mujer que se esconde en una caja cuadrada
Un zancudo está celebrando su titulación en mi brazo
Sabe que tiene carne y bebidas alcohólicas por poco precio
La ampolleta se quemó
No importa ... esa caja tiene luz propia
Cuento. 1, 2, 3.
Respiro
La mujer de la caja repite cosas que ahora voy a enumerar para que te queden claras, dice así:
Vomito. Y nadie me ayuda.
La caja sigue ahí.
Entran por la puerta. Me asaltan. Me invaden. Se pegan a las paredes.
Y a nadie le importa.
Los clichés ... se tomaron el poder.
Son de alpaca .
Adicta a ellas.
Estoy con la pupila fija ,en la cara de una mujer que se esconde en una caja cuadrada
Un zancudo está celebrando su titulación en mi brazo
Sabe que tiene carne y bebidas alcohólicas por poco precio
La ampolleta se quemó
No importa ... esa caja tiene luz propia
Cuento. 1, 2, 3.
Respiro
La mujer de la caja repite cosas que ahora voy a enumerar para que te queden claras, dice así:
- Soy directa
- Soy perfeccionista
- Soy trabajólica
- Confío demasiado en la gente
- Pienso siempre antes en los demás que en mi misma
Vomito. Y nadie me ayuda.
La caja sigue ahí.
Entran por la puerta. Me asaltan. Me invaden. Se pegan a las paredes.
Y a nadie le importa.
Los clichés ... se tomaron el poder.
Thursday, June 30, 2005
Denuncia de Prostitución
Cuando no estaba, me topé con un oso hormiguero.
Pero eso no es lo interesante de este post.
Conocí a ese animal, gracias a que visité por primera vez en mi vida las famosas Cataratas de Iguazú.
Este año , he viajado a los dos últimos lugares, que hubiese elegido como fondo de foto de mi linda cara.
El set de La Misión y el Glaciar San Rafael.
Acostumbrada a ver el exceso de promociones en las revistas de viajes hacia esos destinos, sus imagenes me parecían tan atractivas ,como un hombre con calcetines en la cama.
Han prostituido tales escenarios. Se ofrecen a bajo precio y con garantías de máxima seguridad. Y tenemos tan acostumbrada nuestra retina, que su inmensidad ni siquiera nos conmueve.
El sólo hecho de imaginarme en esas caídas de agua con un grupo de jubilados de caja de compensación, me daba náuseas.
O tomarme uno whiskeys con hielo milenario ,junto al Centro de Madres de mi comuna, me parecía terrorífico.
Pero era obvio ... cuando por fin la suela de mi zapato toco las mencionadas tierras, mis ojos se abrieron como cuando vi al ginecólogo de mi mamá en 1979.
Y pasó lo mismo que hace 26 años .... nunca más pude cerrarlos.
Pero eso no es lo interesante de este post.
Conocí a ese animal, gracias a que visité por primera vez en mi vida las famosas Cataratas de Iguazú.
Este año , he viajado a los dos últimos lugares, que hubiese elegido como fondo de foto de mi linda cara.
El set de La Misión y el Glaciar San Rafael.
Acostumbrada a ver el exceso de promociones en las revistas de viajes hacia esos destinos, sus imagenes me parecían tan atractivas ,como un hombre con calcetines en la cama.
Han prostituido tales escenarios. Se ofrecen a bajo precio y con garantías de máxima seguridad. Y tenemos tan acostumbrada nuestra retina, que su inmensidad ni siquiera nos conmueve.
El sólo hecho de imaginarme en esas caídas de agua con un grupo de jubilados de caja de compensación, me daba náuseas.
O tomarme uno whiskeys con hielo milenario ,junto al Centro de Madres de mi comuna, me parecía terrorífico.
Pero era obvio ... cuando por fin la suela de mi zapato toco las mencionadas tierras, mis ojos se abrieron como cuando vi al ginecólogo de mi mamá en 1979.
Y pasó lo mismo que hace 26 años .... nunca más pude cerrarlos.
Thursday, June 16, 2005
Mientras bailo en la heladería
El martes fue Kil Bill 2. El sueño no me dejó ser testigo del encuentro entre la novia y su hija. Eduardo me contó el final camino al trabajo. En realidad no tengo problemas en saber el desenlace de una película. Subirse a una montaña rusa es único, aunque te hayan descrito cada una de sus curvas.
Ayer iba por “Mi vida sin mi”. Y por tercera vez consecutiva, no estaba.
Recorrí rápido los pasillos de estreno. Mi pupila se quedo pegada en aquella carátula. Tantas veces quise ir a verla al cine. Pero nunca lo hice. Quedaba una. La agarre fuerte. Casi tan sicóticamente, que la niña que estaba a mi lado se sintió algo amenazada.
Tapada hasta las narices volví a confirmar que Paz Vega es definitivamente estupenda. Natalia Berveke siempre tan dulce y sufrida. Pero la Vega se roba toda la sensualidad. Y lo hace con armas letales. Estoy segura que si fuera hombre, tendría un poster de ella en mi pieza.
Mientras; Eduardo dormía a mi lado. Ocho fueron mis intentos por despertarlo. Tuve piedad. El había sido bastante misericordioso con mi cansancio el día anterior.
Pensé que podría aburrirlo un musical. Pero era uno pop y finalmente logró engancharlo. Se reía cuando Javier repetía majaderamente la teoría de que finalmente todos somos bisexuales.
Obsesa como siempre, presioné a Flash para que me bajara el disco. Cuando era chica odiaba cuando en “Fama” se ponían a cantar en la cafetería y justo todos se sabían los pasos de baile. Pero en “El otro lado de la cama” amé que Javier cantara “No sé que hacer” por las plazas y que los niños bailaran en el museo. Y ahora voy a escucharlo mientras ... bailo en la heladería.
Ayer iba por “Mi vida sin mi”. Y por tercera vez consecutiva, no estaba.
Recorrí rápido los pasillos de estreno. Mi pupila se quedo pegada en aquella carátula. Tantas veces quise ir a verla al cine. Pero nunca lo hice. Quedaba una. La agarre fuerte. Casi tan sicóticamente, que la niña que estaba a mi lado se sintió algo amenazada.
Tapada hasta las narices volví a confirmar que Paz Vega es definitivamente estupenda. Natalia Berveke siempre tan dulce y sufrida. Pero la Vega se roba toda la sensualidad. Y lo hace con armas letales. Estoy segura que si fuera hombre, tendría un poster de ella en mi pieza.
Mientras; Eduardo dormía a mi lado. Ocho fueron mis intentos por despertarlo. Tuve piedad. El había sido bastante misericordioso con mi cansancio el día anterior.
Pensé que podría aburrirlo un musical. Pero era uno pop y finalmente logró engancharlo. Se reía cuando Javier repetía majaderamente la teoría de que finalmente todos somos bisexuales.
Obsesa como siempre, presioné a Flash para que me bajara el disco. Cuando era chica odiaba cuando en “Fama” se ponían a cantar en la cafetería y justo todos se sabían los pasos de baile. Pero en “El otro lado de la cama” amé que Javier cantara “No sé que hacer” por las plazas y que los niños bailaran en el museo. Y ahora voy a escucharlo mientras ... bailo en la heladería.
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