Es como cuando te encuentras con alguien que realmente te fascinó . Y aunque no te acordabas ni remotamente de esa atracción, al producirse el cruce, entiendes otra vez porque te gustaba tanto.
Frente a mí el Parque Araucano y empinada en el piso 20 de una Compañía de Seguros me volví a encontrar con ella. Desde la universidad, que no me la topaba. Aunque cada cierto happy hour nos acordamos con mis amigas y siempre terminamos concluyendo que a todas nos encanta.
A los 16 quise ser ella. Y sólo diez años después, me di cuenta que había hecho el ridículo.
Y cuando esta semana, comencé a visitarla otra vez, otra vez me volvió a cautivar.
Hace 1460 días, entré a una discoteque bonaerense de la mano del que hoy pretende que convivamos con una pareja de ranas en la pieza. Comimos una carne deliciosa y tomamos un vino menor, que a esas alturas daba lo mismo. Comenzaron a sacarse las mesas y una guitarra frenética invadió el lugar. Era ella. Fabiana Cantilo. La misma que a los 8 años recibió una guitarra y que nunca más la soltó. La misma que ganó una beca en Pensylvania. La misma que trata de usted a todo el mundo. La misma que casi se desmaya cuando descubrió que Fito le había escrito a ella “Fue Amor”.La misma que tiene un lunar en la mejilla . La misma que me impide contestar el llamado que este exacto minuto me está haciendo mi jefe. Y ahí estaba yo. Una viñamarina, sin acceso al cable, fanática de la Dato Aviso, abrazada al cuñado de mi hermano haciéndome la misma pregunta que me hago ahora ¿Por qué me gustas tanto Fabiana?
Friday, March 02, 2007
Tuesday, February 20, 2007
Santiago

Santiago cumple mañana once meses. Hace más de 1 año que no escribo aquí.
Y él que ya tiene ocho dientes, ganas de caminar y programas de TV favoritos, duerme en su pieza con ese inexplicable olor a transpiración de hijo que tanto me gusta.
La primera vez que lo vi, medía 5 milímetros. Hoy le faltan sólo 30 centímetros para llegar al metro.
La primera vez que lo escuché, su corazón latía tan rápido que me asusté. Hoy su corazón se acelera cuando ve a su papá y a la mamadera.
El primer hijo tiene un trono inabdicable. Las horas de contemplación son únicas. Dos adultos enamorados entre sí y enamorados de ese primero, son un trío que no se vuelve a repetir.
Con esto no quiero decir que a los que están por venir, los voy a querer menos. Pero Santiago es igual que nuestra capital, un hito fundacional.
Wednesday, January 18, 2006
Soy una ladrona asaltada
Ayer entraron a robar a mi pieza.
Sólo a la mía.
No se llevaron ni el rolex de mi abuelo, ni el notebook de mi vecino
El delincuente tomó mis calcetines verdes
y dejó una nota
"Tengo frío, aunque afuera hayan 32 grados de calor"
Eran los calcetines verdes de gimnasia de la Marilyn Monroe
Aquellos que yo me robé en su museo
Sólo a la mía.
No se llevaron ni el rolex de mi abuelo, ni el notebook de mi vecino
El delincuente tomó mis calcetines verdes
y dejó una nota
"Tengo frío, aunque afuera hayan 32 grados de calor"
Eran los calcetines verdes de gimnasia de la Marilyn Monroe
Aquellos que yo me robé en su museo
Tuesday, January 17, 2006
Te prometo
Enero es un mes raro para mí.
O estoy cesante y me caso con otro cesante
O descubro que es el primer invierno de mi vida disfrazado de verano.
Estoy a punto de cumplir 27 años. A punto de ser mamá. A punto de tener un marido veterinario.
Nunca me han gustado los animales. Y vivo con siete ranas que han transformado mi cocina en un motel, una culebra que se pierde por el barrio y cientos de moscos que alimentan a los amantes culinarios.
Y hoy estoy a punto de darme cuenta que es verano. Pero mi vida sigue la rutina de los días fríos de julio. Con menos ropa y más color en mi cara. Las pecas se han tomado mis mejillas y Santiago crece. La ciudad y mi hijo.
No voy a tener vacaciones. Y he pensado más que cuando las tenía. No entiendo por qué los periodistas de los noticiarios siguen gastando plata en ir a grabar mujeres a Reñaca si podrían hacer la misma nota usando imágenes de archivos. Y hoy me comprometo ante ti. A que durante este verano voy a escribir todos lo días. Aunque me cueste. Pero lo voy a cumplir. Porque te lo prometí.
O estoy cesante y me caso con otro cesante
O descubro que es el primer invierno de mi vida disfrazado de verano.
Estoy a punto de cumplir 27 años. A punto de ser mamá. A punto de tener un marido veterinario.
Nunca me han gustado los animales. Y vivo con siete ranas que han transformado mi cocina en un motel, una culebra que se pierde por el barrio y cientos de moscos que alimentan a los amantes culinarios.
Y hoy estoy a punto de darme cuenta que es verano. Pero mi vida sigue la rutina de los días fríos de julio. Con menos ropa y más color en mi cara. Las pecas se han tomado mis mejillas y Santiago crece. La ciudad y mi hijo.
No voy a tener vacaciones. Y he pensado más que cuando las tenía. No entiendo por qué los periodistas de los noticiarios siguen gastando plata en ir a grabar mujeres a Reñaca si podrían hacer la misma nota usando imágenes de archivos. Y hoy me comprometo ante ti. A que durante este verano voy a escribir todos lo días. Aunque me cueste. Pero lo voy a cumplir. Porque te lo prometí.
Wednesday, December 21, 2005
Desmontar la panza
Me encanta estar esperando guagua.
Pero, ayer me habrìa desmotando la panza
Hacía un calor espantoso.
Y una pata me deformò el ombligo
Pero, ayer me habrìa desmotando la panza
Hacía un calor espantoso.
Y una pata me deformò el ombligo
Saturday, November 19, 2005
Aburrida
Una virtud que debería trabajar es la constancia. Hablo rápido porque me aburre la gente que lo hace lento. Así como me aburre todo en la vida. Jamás uso el mismo pijama dos días seguidos y me carga dormir en el mismo lado de la cama.
Por lo tanto, tengo una angustia bastante grande que he conversado muchísimas veces con el hombre que forrará los cuadernos de mi hijo Santiago.
¿Me aburriré siempre? ¿Encontraré un trabajo, un hobby o una letra que se mantenga a través de los años satisfaciendo mi indómita curiosidad?
Aburrirse viene de aborrecer. Una palabra bastante fuerte. Y me preocupa aborrecerlo todo. Me gustaría ser actriz, profesora de historia o detective.
Hace cuatro años que investigo el mimo tema. Los animales. Que ni siquiera me gustan. Solo mis perros Benito y Baranda y algunas de las ranas que pululan por mi cocina blanca. Cuatro años es mucho.
Hoy día salió un reportaje en la Paula de la Cecilia Magni. Una frentista del barrio alto de la cual hice una investigación con mis compañeros. Me dio pena leerlo. Ver la firma de otra periodista en ese reportaje. Es una sensación tan tonta. Es como cuando terminas con alguien y sabes que ya está con otra persona. Te imaginas a la nueva sentada en el sillón que tu tapizaste cuchareando el helado de menta que tu le enseñaste a degustar al dueño del departamento. El sillón y la menta son tuyos. Pero finalmente es una tontera. A la Cecilia Magni no la inventé yo.
Me aburrí.
Por lo tanto, tengo una angustia bastante grande que he conversado muchísimas veces con el hombre que forrará los cuadernos de mi hijo Santiago.
¿Me aburriré siempre? ¿Encontraré un trabajo, un hobby o una letra que se mantenga a través de los años satisfaciendo mi indómita curiosidad?
Aburrirse viene de aborrecer. Una palabra bastante fuerte. Y me preocupa aborrecerlo todo. Me gustaría ser actriz, profesora de historia o detective.
Hace cuatro años que investigo el mimo tema. Los animales. Que ni siquiera me gustan. Solo mis perros Benito y Baranda y algunas de las ranas que pululan por mi cocina blanca. Cuatro años es mucho.
Hoy día salió un reportaje en la Paula de la Cecilia Magni. Una frentista del barrio alto de la cual hice una investigación con mis compañeros. Me dio pena leerlo. Ver la firma de otra periodista en ese reportaje. Es una sensación tan tonta. Es como cuando terminas con alguien y sabes que ya está con otra persona. Te imaginas a la nueva sentada en el sillón que tu tapizaste cuchareando el helado de menta que tu le enseñaste a degustar al dueño del departamento. El sillón y la menta son tuyos. Pero finalmente es una tontera. A la Cecilia Magni no la inventé yo.
Me aburrí.
Tuesday, October 18, 2005
El muerto está visible
Estoy sentada en el último banco. Las flores son horribles.
¿Cuantas emociones de sufrimiento y alegría extrema estarán adheridas a estas paredes?
Se escucha la melodía de un rosario aletargado, mezclado con el sorbeteo de mocos de las viejas del sur.
El muerto está visible.
Se levantó igual que todos los días. Se comió su clásico pan con dulce de leche marca jumbo.
Y ya no está. No puede entenderlo. Sus manos son incapaces de tocar la guitarra con la que siempre animaba las fiestas.
Ella me mira. Con tristeza. Busca mi complicidad.
Pero me averguenzo y sigo sentada inmóvil en el último banco.
Sus hijos me observan con desprecio. Sobre todo la mayor. La que fue compañera mía de universidad. La misma que me pedía los cuadernos y me prestaba poleras para las fiestas.
La entiendo. Fue muy duro para ella. Aceptar algo así.
Y sigo sentada inmóvil en el último banco. Las flores ya están mustias.
¿Cuantas emociones de sufrimiento y alegría extrema estarán adheridas a estas paredes?
Se escucha la melodía de un rosario aletargado, mezclado con el sorbeteo de mocos de las viejas del sur.
El muerto está visible.
Se levantó igual que todos los días. Se comió su clásico pan con dulce de leche marca jumbo.
Y ya no está. No puede entenderlo. Sus manos son incapaces de tocar la guitarra con la que siempre animaba las fiestas.
Ella me mira. Con tristeza. Busca mi complicidad.
Pero me averguenzo y sigo sentada inmóvil en el último banco.
Sus hijos me observan con desprecio. Sobre todo la mayor. La que fue compañera mía de universidad. La misma que me pedía los cuadernos y me prestaba poleras para las fiestas.
La entiendo. Fue muy duro para ella. Aceptar algo así.
Y sigo sentada inmóvil en el último banco. Las flores ya están mustias.
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